El primer ministro británico, Andy Burnham, reabrió el debate sobre las restricciones que desde hace más de cuatro décadas impiden a los aficionados consumir alcohol en las gradas con vista al terreno de juego durante determinados partidos de fútbol en Inglaterra y Gales.
La normativa fue introducida en 1985, en un contexto marcado por graves episodios de violencia vinculados al fútbol inglés. Burnham considera que las condiciones actuales son diferentes y planteó que una eventual flexibilización podría comenzar mediante pruebas piloto antes de avanzar hacia un cambio permanente de la legislación.
Actualmente, las restricciones afectan a las cinco principales categorías del fútbol masculino inglés. En términos generales, los aficionados pueden comprar y consumir alcohol dentro de los estadios, pero no beberlo en sectores desde los que exista visión directa del terreno de juego.
Burnham cuestionó que los seguidores del fútbol estén sometidos a reglas distintas de las que existen en otros espectáculos deportivos, como el rugby o el cricket, donde sí es posible consumir bebidas alcohólicas mientras se observa el encuentro.

La propuesta encontró respaldo en la English Football League (EFL), que se mostró favorable a revisar una legislación que considera desactualizada frente a los avances registrados en materia de seguridad, gestión de estadios y control de espectadores durante las últimas décadas. La Football Supporters’ Association (FSA) también apoyó la apertura del debate.
El fútbol femenino ya ofrece un precedente. Desde esta temporada, los clubes de la Women’s Super League (WSL) y WSL2 pueden autorizar el consumo de alcohol en las gradas después de un período experimental de 18 meses considerado exitoso. La medida es voluntaria para cada club y la gran mayoría decidió implementarla.
La policía advierte sobre los riesgos
La posibilidad de modificar las restricciones, sin embargo, también generó reparos. La UK Football Policing Unit advirtió que sería precipitado cambiar las normas sin realizar previamente un análisis exhaustivo de la evidencia y consultas con los organismos responsables de la seguridad.
La unidad policial sostiene que, aunque los incidentes corresponden a una minoría de aficionados, el alcohol continúa teniendo participación en episodios de violencia y desórdenes vinculados al fútbol. Por ello, pidió evaluar cuidadosamente las consecuencias que podría tener una flexibilización de la legislación.
Por ahora no existe una modificación legal aprobada. Las declaraciones de Burnham abren la puerta a una revisión de una norma vigente desde 1985 y a la posibilidad de aplicar pruebas controladas similares a las realizadas recientemente en el fútbol femenino.

