El consumo de cerveza en Chequia alcanza un nuevo mínimo histórico, con solo 121 litros por persona en 2025, lo que genera alarma en las cerveceras, que piden medidas al Gobierno para frenar el declive y evitar el cierre de bares.
Fuente: Radio Praga Internacional
El consumo de cerveza en la República Checa, tradicionalmente uno de los más altos del mundo, ha registrado un descenso significativo hasta alcanzar niveles históricamente bajos. Según datos presentados por la Asociación Checa de Cervecerías y Malterías, en 2025 cada ciudadano consumió una media de 121 litros, una cifra que, al margen de los años marcados por la pandemia, supone el nivel más bajo jamás registrado.
La producción tampoco ofrece mejores perspectivas. Durante el pasado año se elaboraron 19,96 millones de hectolitros de cerveza, lo que representa una caída superior al 4% respecto al año anterior. El sector considera que la situación es preocupante y advierte sobre posibles consecuencias para la el sector de la hostelería.
El director de la Asociación Checa de Cervecerías y Malterías, Tomáš Slunečko, atribuyó este descenso a varios factores en una entrevista con la Radio Checa. Entre ellos, destacó los cambios en los hábitos de consumo de la población más joven y condiciones meteorológicas adversas.

“Los jóvenes beben menos y se dedican más a otras actividades que al consumo de cerveza. Además, el tiempo tampoco ha sido de gran ayuda. Muchos jardines cerveceros no pudieron abrir porque llovía o hacía frío”.
Otro de los motivos señalados por Slunečko es el aumento de los precios, especialmente en bares y restaurantes. Según los datos presentados, solo el 28% de la cerveza destinada al mercado checo se consumió en establecimientos de hostelería, mientras que la mayor parte se vendió en supermercados, en formato de botellas y latas. En el pasado, ambos canales mantenían un equilibrio más estable.
¿Posible solución?
Ante este panorama, el sector teme un progresivo cierre de bares. Como respuesta, la asociación propone una reducción del impuesto sobre el valor añadido aplicado a la cerveza de barril.
“Una reducción del IVA podría ser un medio para que la gente vuelva a los bares. Seguro que no sería una solución milagro, pero podría estabilizar el sector y evitar que los locales desaparezcan”.
Sin embargo, el Ministerio de Finanzas ha indicado que esta medida no se encuentra actualmente en discusión.
Como respuesta a la postura del Gobierno, Jindřich Fialka, representante de Defensa al Consumidor en materia alimentaria, ha manifestado su intención no abandonar la propuesta y discutirla en profundidad con las autoridades competentes.
Pese a la tendencia general negativa, el informe anual del sector destaca un aspecto positivo: el crecimiento de la cerveza sin alcohol. En 2025 se produjeron 1,68 millones de hectolitros de esta variante, lo que supone un aumento del 4% respecto al año anterior.
Además, las pequeñas cervecerías ofrecen señales alentadoras, ya que el número de nuevas aperturas superó al de cierres durante el último año. Estos datos aportan cierto optimismo en un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo y desafíos económicos para una de las industrias más emblemáticas del país.

