La empresa familiar ha logrado reducir a la mitad su consumo de agua por litro de cerveza y avanzar hacia un esquema de cero residuos, integrando innovación, eficiencia y alianzas locales con impacto ambiental positivo.
Fuente: Diario Frutícola
Una alta cifra y un hito reconocible hacen de esta empresa familiar un ícono en su sector. Su logro destacable: la planta de tratamiento de riles líquidos, con una inversión de US$6 millones, que reduce los niveles de material orgánico, fósforo y nitrógeno a valores muy por debajo de lo que exige la normativa vigente: menos de 35 mg de material orgánico cuando la norma permite 300 mg; menos de 1 mg de fósforo frente a los 15 mg exigidos; y menos de 10 mg de nitrógeno ante los 50 mg permitidos
Un aporte histórico considerando la escasez hídrica, el sobregiro ecológico y la creciente presión sobre los recursos naturales. Este modelo integral de producción combina economía circular, eficiencia energética y cuidado ambiental, posicionando a Kunstmann como un referente único en Chile con proyección internacional.

“Decidimos medir, analizar y actuar en cada área donde nuestra operación pudiera afectar al medioambiente, desde el consumo de agua hasta la gestión de residuos.” afirma Juan Esteban Fernández, gerente de Operaciones de la compañía.
¿Cómo limpian el agua?. Miles de litros se usan en la producción de cerveza. Para regresar al río, incluso más limpia de cómo ingresó, el proceso combina etapas de ecualización, flotación de aire disuelto y reactores anaeróbicos y aeróbicos con bacterias especializadas importadas desde Europa. La empresa ha ido incluso más allá: incorporó protocolos que anticipan futuras normativas, otorgándole una ventaja regulatoria de largo plazo. Cómo el humedal artificial (el primero de su tipo en Chile) que fortalece la depuración biológica y protege la biodiversidad circundante.

Optimización y cero residuos
Por otro lado, la cervecería también destaca con su modelo de gestión de residuos sólidos: cartón, latas y botellas son recuperados por la empresa local Reciclajes Pudú. En tanto el bagazo y la levadura son transformados en proteínas para alimentación animal mediante alianzas con InFood Protein y la empresa valdiviana Líquen Austral.
“Todo lo que generamos como residuo industrial tiene valor para otra cadena productiva. Hemos logrado un 100% de reciclabilidad dentro del complejo”, explica Fernández.
Otro hito reconocido es la reducción en el consumo de agua por litro de cerveza. Bajó de seis a tres litros, con una meta fijada de 2,5 litros (estándar internacional de cervecerías industriales) Para ello miden automáticamente en cada fase del proceso: calderas, líneas de envasado, enjuague, enfriamiento y uso en la limpieza.
Kunstmann: Cultura sostenible
“Hemos logrado que el equipo se enamore de la operación sostenible. Cada gesto cuenta, y eso marca la diferencia para el planeta y para la comunidad”, sostiene Fernández. Este compromiso significa para Kunstmann cientos de millones de pesos anuales, que la empresa retorna en reconocimientos como el premio Better Brands, Better Future, que destaca su liderazgo simultáneo en sostenibilidad y calidad. Además las alianzas con proveedores locales consolidan un ecosistema de innovación verde en la región que les permite demostrar que la producción industrial puede amenizar con la protección del medio ambiente.


