Cerveza, alcohol, tripa cervecera… definitivamente el alcohol no es bueno, ni siquiera en pequeñas dosis o en una copa de vino comiendo. Y la cerveza con lúpulo es también un enemigo.
Fuente: Men’s Health
La cerveza, con el vino, es una de las bebidas más populares en el mundo. Y en el caso de la cerveza, el producto con alcohol más consumido en el mundo. Su producción supera los 120.000 millones de liros anuales y en países como Reino Unido o Alemania es la bebida por excelencia.
Y la cerveza con lúpulo se caracteriza por su sabor más amargo y ayuda, además, como un agente estabilizador y saborizante. Los aromas frutales e incluso cítricos en una cerveza son gracias al lúpulo. Pero lo curioso es que la cerveza con lúpulo la inventaron los monjes cristianos allá por la Edad Media.

Por qué los monjes inventaron la cerveza con lúpulo en la Edad Media: “El alcohol daña el hígado y sube el estrógeno”
Desde la cuenta Vitalízate, en Facebook, lo cuentan así: “En la Edad Media los monjes añadían lúpulo a la cerveza no solo por el sabor, sino porque bajaba la líbido, lo que les ayudaba a mantener el celibato y los instintos sexuales a raya. El Lúpulo (Humulus lupulus) contiene 8-Prenilnaringenina (8-PN). Este es el fitoestrógeno más potente conocido por la Ciencia.
Es tan fuerte que antiguamente las mujeres que cosechaban lúpulo a mano sufrían alteraciones menstruales solo por tocarlo. El estrógeno compite con la testosterona, por eso los monjes medievales comenzaron a consumir cerveza con lúpulo”.
De ahí, que la cerveza y el alcohol, en general, no solo dañan el hígado, sino que además suben los estrógenos. Por esa razón, “si bebes cerveza, toma suplementos y alimentos con zinc y crucíferas para ayudar al hígado a eliminar ese exceso de estrógeno”.

