Captura de CO₂ aplicada a la industria alimentaria dio un paso inédito con el lanzamiento en California de la primera cerveza comercial elaborada con dióxido de carbono capturado directamente desde la atmósfera.
Fuente. REDIMIN
Se trata de Flow – Clean Air Edition, desarrollada por la empresa tecnológica Aircapture en conjunto con la cervecera artesanal Almanac Beer Co., en un proyecto que redefine el abastecimiento de un insumo clave en la producción cervecera y abre nuevas perspectivas para la descarbonización industrial.
La iniciativa no solo apunta a reducir la huella de carbono, sino también a resolver un problema estructural del mercado: la dependencia del CO₂ proveniente de procesos asociados a combustibles fósiles, una vulnerabilidad que ya había quedado en evidencia durante la crisis de suministro registrada en Estados Unidos en 2022.
Un sistema que produce CO₂ desde el aire en la misma planta
El elemento central del proyecto es un sistema de Captura Directa de Aire (DAC) instalado dentro de la cervecería de Almanac, en Alameda. Esta tecnología permite extraer dióxido de carbono del aire ambiente, purificarlo hasta alcanzar calidad alimentaria —con una pureza de 99,999%— e incorporarlo directamente en el proceso de carbonatación de la cerveza.

A diferencia de los modelos tradicionales, donde el CO₂ es un subproducto de industrias como la producción de amoníaco o etanol, este sistema genera el gas in situ, eliminando la dependencia de cadenas de suministro externas y reduciendo la exposición a interrupciones o variaciones de precios.
El resultado es un proceso productivo más estable, donde el carbono deja de ser un insumo volátil y pasa a convertirse en un recurso controlado localmente.
De subproducto fósil a recurso circular
Uno de los aspectos más disruptivos de esta innovación es el cambio conceptual en el uso del CO₂. Históricamente, este gas ha estado vinculado a procesos industriales intensivos en combustibles fósiles, lo que implica que su disponibilidad depende de la actividad de otros sectores.
Con la tecnología DAC, en cambio, el dióxido de carbono se obtiene directamente del aire, permitiendo un modelo de producción circular en el que el carbono capturado se reutiliza dentro del mismo proceso. Esto no solo reduce emisiones, sino que también aporta mayor previsibilidad operativa.
El sistema desarrollado por Aircapture, además, destaca por su carácter modular, lo que facilita su integración en instalaciones existentes sin necesidad de grandes inversiones ni interrupciones productivas, a diferencia de otros proyectos de captura de carbono que requieren largos plazos de construcción.
Impacto potencial más allá de la industria cervecera
Aunque el proyecto se materializa en la producción de cerveza, sus implicancias van mucho más allá de este sector. Según sus desarrolladores, la captura directa de CO₂ podría aplicarse en diversas industrias, entre ellas:
- Producción de alimentos y bebidas
- Sistemas de refrigeración
- Fabricación de cemento y materiales de construcción
- Agricultura y producción de fertilizantes
Este enfoque descentralizado permitiría transformar la forma en que múltiples industrias acceden a un insumo crítico, reduciendo su dependencia de mercados globales y mejorando su resiliencia frente a disrupciones.
Un piloto comercial con proyección global
La cerveza Flow – Clean Air Edition fue lanzada oficialmente el 21 de marzo y ya se distribuye en más de 800 puntos de venta en California, incluyendo cadenas como Safeway y Whole Foods. Parte de sus ingresos será destinada a iniciativas de desarrollo de políticas de captura de carbono, reforzando el vínculo entre innovación tecnológica y acción climática.
Más allá de su carácter simbólico, el proyecto funciona como un caso de prueba real para evaluar la viabilidad comercial de la captura directa de aire aplicada a procesos productivos. Si logra escalar, podría marcar un punto de inflexión en la forma en que las industrias gestionan sus emisiones y aseguran el suministro de insumos estratégicos.

