El partido entre Inglaterra y Croacia no solo movió masas en el estadio AT&T de Arlington. En las horas previas al encuentro, los fanáticos repletaron bares cercanos y dejaron cifras cerveceras que superaron incluso a eventos habituales de alta convocatoria en la zona.
El Mundial de 2026 sigue dejando historias cerveceras fuera de la cancha. Esta vez, el epicentro estuvo en Arlington, Texas, donde los aficionados que llegaron para el partido entre Inglaterra y Croacia, correspondiente a la primera fecha del Grupo L, protagonizaron un verdadero récord de consumo.
Según informó el bar Texas Live!, ubicado en las cercanías del estadio AT&T, durante la jornada se vendieron 45.349 cervezas entre los fanáticos que llegaron a vivir la previa del encuentro mundialista.
La cifra no pasó desapercibida. Desde el propio establecimiento señalaron que el volumen de ventas superó incluso lo registrado habitualmente durante partidos de playoffs de los Dallas Cowboys, uno de los eventos deportivos que más público mueve en la zona.

Los ingleses también coparon Dallas
La fiebre cervecera no se quedó solo en Arlington. En Dallas, el Londoner Pub, un local de inspiración británica, también vivió una jornada intensa debido a la llegada masiva de fanáticos ingleses.
De acuerdo con el recinto, durante la noche del sábado se vendieron cerca de 5.000 cervezas, impulsadas por la presencia de seguidores de Inglaterra que se reunieron para celebrar, cantar y vivir la previa mundialera en un ambiente mucho más cercano a un pub británico que a una noche habitual en Texas.
La convocatoria fue tan alta que, según el local, incluso hubo dificultades para desalojar a los asistentes al cierre de la jornada, reflejando el ambiente festivo que ha acompañado a los hinchas durante el torneo.
El Mundial también se juega en los bares
Más allá de lo que ocurre dentro de la cancha, el Mundial de 2026 también está dejando cifras llamativas en bares, restaurantes y puntos de encuentro de fanáticos. La mezcla de fútbol, calor, turismo y cultura cervecera está convirtiendo cada previa en una fiesta paralela al torneo.
En este caso, Arlington y Dallas demostraron que cuando juega Inglaterra, la pelota no es la única que rueda: también corren miles de cervezas entre hinchas que viven el Mundial como una experiencia completa.

