Tu microbiota intestinal transforma los polifenoles en metabolitos que reducen los triglicéridos. Integrada en la Dieta Mediterránea, su consumo moderado ayuda a proteger las arterias de la oxidación. Los expertos insisten en la moderación: no más de 300 ml para mujeres y 600 ml para hombres al día.
Fuente: Gaceta de Salud
Recientes investigaciones científicas publicadas en MDPI han puesto el foco en los compuestos bioactivos de la cerveza, especialmente los polifenoles. Estos elementos naturales, presentes también en alimentos de origen vegetal, podrían desempeñar un papel clave en la mejora del colesterol HDL, conocido como colesterol “bueno”, y en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
En este sentido, la?doctora Lina Badimon, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vic-Universidad Central de Catalunya y la Fundación de Investigación Cardiovascular para la Salud y la Innovación recalca que “el consumo moderado de cerveza, dentro de un estilo de vida equilibrado, podría estar incluido dentro de la dieta mediterránea ya que el colesterol HDL aumenta la capacidad de proteger contra la oxidación que producen las LDL, evitando así que los lípidos oxidados lesionen la pared vascular arterial”.
En el marco del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular, los expertos insisten en la importancia de adoptar hábitos de vida saludables para proteger el corazón. En España, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de mortalidad, y muchos de estos casos están relacionados con factores modificables como el sedentarismo o una alimentación inadecuada.

En este contexto, la Dieta Mediterránea se posiciona como uno de los modelos nutricionales más recomendados para mejorar la salud cardiovascular. Este patrón alimentario se basa en el consumo de frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y otros alimentos frescos, e incluye también un componente social y cultural. Dentro de este estilo de vida, se contempla el consumo opcional y moderado de bebidas fermentadas como la cerveza, siempre en adultos sanos y acompañando a las comidas.
Microbiota intestinal y salud cardiovascular
Uno de los aspectos más innovadores de los estudios recientes es el papel de la microbiota intestinal en la salud cardiovascular. La comunidad científica ha demostrado que una microbiota equilibrada es esencial para metabolizar correctamente los polifenoles presentes en los alimentos y bebidas. En el caso de la cerveza, estos compuestos son transformados por las bacterias intestinales en sustancias con efectos potencialmente beneficiosos para el organismo, señala el Foro para la Investigación de la Cerveza y Estilos de Vida (FICYE) en un comunicado.
Entre estos compuestos destacan la hesperetina y la naringenina, dos metabolitos que se han asociado con niveles más altos de colesterol HDL y con una reducción de marcadores negativos como los triglicéridos y la insulina. Estos indicadores son fundamentales para evaluar el riesgo cardiovascular, lo que refuerza la hipótesis de que ciertos componentes de la cerveza podrían tener un impacto positivo en la salud del corazón.
Además, el colesterol HDL desempeña una función protectora clave, ya que ayuda a prevenir la oxidación del colesterol LDL, conocido como “malo”. Este proceso es fundamental para evitar la acumulación de lípidos en las paredes arteriales, una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis.
No obstante, los expertos subrayan que estos beneficios solo se observan en el contexto de un consumo moderado y responsable. La evidencia científica no respalda un consumo excesivo de alcohol, que puede tener efectos perjudiciales para la salud. En términos generales, se recomienda no superar los 10-12 gramos de alcohol al día en mujeres (equivalente a aproximadamente 200-300 ml de cerveza) y los 20-24 gramos diarios en hombres (unos 400-600 ml), siempre dentro de una dieta equilibrada.
Por último, los especialistas coinciden en que no existe un alimento milagro. La clave para mejorar la salud cardiovascular reside en un enfoque global que combine una alimentación equilibrada, actividad física regular, control del estrés y revisiones médicas periódicas. En este sentido, la cerveza, consumida con moderación y dentro de la Dieta Mediterránea, podría formar parte de un estilo de vida saludable que contribuya al bienestar del corazón, sostienen desde FICYE.

